jueves, 4 de junio de 2015

LA MALETA.

No sé como me las arreglo pero cada vez que hago un viaje largo, a pesar de planificar la lista con todo lo que tengo que llevar una semana antes, no es hasta última hora cuando cierro del todo la maleta. Y con última hora no me refiero a que haces la maleta, la cierras y te vas. Última hora es abrir el ascensor con la maleta medio abierta porque llegas tarde al AVE (Nuestros grandes viajes comienzan siempre en el AVE, rumbo a Atocha y de allí a Barajas). Abres el ascensor con una idea clara en la cabeza: "Me estoy olvidando algo", y si, entro a casa y paseo por cada una de las habitaciones tratando de que mi vista le eche una mano a mi memoria. Es una Guerra perdida, aunque lo tenga todo escrito punto por punto en una interminable lista y esté todo con una cruz de OK.

Cuando viajas muchos días esa sensación se multiplica por mil. Haces un recuento de toda la ropa que necesitas para cada uno de los días, pero a la vez tengo que calcular el espacio que dejo libre en la maleta, ya que cada vez que viajo a USA mi armario engorda considerablemente. La mayor parte de la ropa que he comprado en los últimos 5 años la he comprado allí.

4000 kilómetros de ruta dan para muchos climas diferentes. Y a pesar de estar ya en junio, hemos estado trasteando fotos y por ejemplo en Chicago hemos visto a gente con cazadora pero también hemos visto a gente con ropa de verano... y todo en un intervalo de dos días. En Arizona y Nuevo Mexico imagino que nos asaremos de calor y el clima de los Angeles ya lo conocemos. En varios sitios hay riesgo de Tornados, en otros dan tormentas espectaculares y en otros hay inundaciones. ¿Qué ropa me tengo que llevar para un tornado? ¿Me llevo paragüas? ¿El paraguas hay que facturarlo? Es una maleta complicada. Se pueden dar muchos supuestos, yo soy mucho de supuestos. Si todos se cumplieran tendría que ponerle ruedas a mi casa y llevármela de viaje a cada sitio. 

También tendría que viajar conmigo un medico de cabecera, pero como no lo tengo a mano echo en la maleta todo un arsenal de medicinas: Antibiótico por si me entra una infección de muelas, nolotil por si ese dolor de muelas duele demasiado, antiinflamatorios para la garganta (por si cojo frío), pastillas para dormir por si el jet lag se pone demasiado chulo.... tal y como estoy escribiendo esto me estoy dando cuenta de que soy un auténtico hipocondriaco. De hecho me he realizado un chequeo general por precaución, para cerciorarme de que todo en mi cuerpo va viento en popa antes de subirme en ese avión. Tengo a Maku aborrecida. 

Así que aquí estamos, mañana llegaré a las cuatro de trabajar y el tren sale a las 19:00. Ya tendría que estar todo listo y la maleta preparada, pero está en el cuartito verde a medio hacer. Eche lo que eche saldré y entraré de casa 100 veces y me subiré a ese tren pensando que me he dejado algo súper importante que no consigo recordar. Repasaré de memoria el listado de medicinas que llevo en la mochila y haré un recuento mental de todos los síntomas que puedo curar con ellas. El ritual de cada viaje. Mi paranoia y yo partimos mañana. Sed buenos. 

A la vuelta os lo cuento y prometo mandar alguna foto a la página de Facebook del blog.

Mike.