lunes, 1 de diciembre de 2014

LONDRES. DÍA 1.

Parecía que no iba a llegar nunca, pero aquí estamos, en el diminuto aeropuerto de Zaragoza a punto de embarcar rumbo a Londres. Nos despedimos del Gran Alberto ( Papá de Maku) que nos ha hecho el favor de acercarnos, y nos situamos muy cerca de la salida de embarque. Es frecuente en Ryanair que si el vuelo va muy lleno te hagan facturar la maleta si eres de los últimos en subir, así que nos colocamos en la fila los primeros tan pronto vemos que los operarios dan forma a las filas. Multitud de gente rodean la sala. Si el vuelo no se llena le va a faltar muy muy poco.

Se nos hace muy raro el ir de casa directamente al aeropuerto ya que la mayoría de los viajes solemos iniciarlos desde Madrid. Es extraño no coger un ave, no cruzar Barajas, no ver la T4... Ayer decía el periódico que Zaragoza era el tercer aeropuerto de España en expedición de mercancías muy muy cerca  del aeropuerto de Barcelona debido a su situación. Ojalá se aprovechase esa "ubicación" para fomentar los vuelos de pasajeros. Es hipercómodo volar desde tu propia ciudad. Lectores de Madrid, Barcelona o Málaga, no sabéis la suerte que tenéis de contar con un aeropuerto con multitud de destinos.








Justo antes de que abran la puerta para que los pasajeros VIP comiencen a entrar, nos llega un Whatsapp: "Os acabáis de marchar y ya os echo de menos". El padre de Maku es grandísimo y a mí estás cosas me hacen llorar. Trato de disimular observando entrar a los VIPS. Al fin nos toca.

Me toca junto a la ventanilla, a mi lado Maku y el tercer asiento queda libre, así no molestamos a nadie para ir al servicio ( el gran handicap de ir en ventanilla, el resto son todo ventajas). El avión despega y el cielo se pinta de mil colores para despedirnos. Es impresionante el detalle que la madre naturaleza tiene con nosotros, a veces es suficiente con mirar hacía arriba para encontrar algo bello.




Un hombre de mediana edad escondido bajo una cabellera de rizos grisáceos, ahoga su pánico a volar en un Gin Tonic. Las tres chicas que van sentadas detrás nuestro planifican al detalle todo lo que esperan encontrar en Camden. La angelical mirada de un niño trata de abarcar todo lo posible en su primer vuelo, yo me siento como él cada vez que subo a un avión. Volar es mágico.

Buceo en la "Rollingstone Magazine" y me pierdo en un gran articulo sobre el viejo Dylan. Cuando me quiero dar cuenta hemos llegado. Nuestro paseo por las nubes ha durado una hora y media escasa.

Tras bajar del avión recorremos el Stansted Airport a toda velocidad hasta que llegamos a la cola de control de inmigración. Una fila inmensa que avanza más o menos rápido. Tras pasar inmigración cogemos algo de comida para el autobús. Lo más a mano es un Burguer King que está dentro del propio aeropuerto. Aquí comienza de forma oficial la paliza a nuestra sana dieta.

No tengo buenos recuerdos de este Aeropuerto, hace cuatro años, tras la explosión del famoso volcán islandés que paralizó el tráfico aéreo de toda Europa, tuvimos que hacer noche aquí y comenzar a trazar una vuelta a casa bastante accidentada.

Damos rápido con la línea de Autobuses que nos llevará a "Victoria Station". Se trata de la companía Terravision ( la misma que nos recogió hace un año en el aeropuerto de Roma). Esta es la opción más asequible para llegar del aeropuerto a Londres ( 30 libras los dos, ida y vuelta), también puedes llegar en tren por unas 60 libras, o coger un taxi por unas 80 ó 90 libras el trayecto.  El bus llega con retraso, hacemos cola en la calle durante casi media hora. Dos chicas de Zaragoza conversan detrás nuestro, una protesta porque tiene ganas de fumar y no le dejan. La fila habla español casi al completo. Me llama la atención un grupo de jubilados ( o eso creo), que hablan muy alto del frío que están pasando en la fila y de cuanto han viajado en el último año. Me gusta que la gente mayor haga cosas, que viajen... a veces la edad es solo una barrera mental que nosotros mismos nos imponemos: "Yo ya no estoy para esos trotes", "Donde voy yo con mi edad",,,, esta vida vas a vivirla solamente una vez, si estás en buenas condiciones y puedes permitírtelo sal ahí fuera y mira que bonito es el mundo¡¡¡

Al fin subimos al Bus. Fuera comienza a llover. Dentro, el conductor es un tipo enorme que apenas cabe en el asiento y se me hace tremendamente extraño verlo ahí, dándole al volante desde el lado derecho. La lluvia acaricia las ventanas y nosotros devoramos los nuggets de pollo y las patatas que hemos cogido antes en el aeropuerto.

El trayecto dura una hora más o menos. Ya estamos en "Victoria Station". Aquí el metro resulta muy caro. Decidimos hacernos con la "Oyster Card"; una tarjeta que nos permite viajar de forma indefinida en metro durante toda la semana. Es la mejor opción ( 31 libras cada uno). Bajamos al metro y tardamos en dar con la línea verde, que además comparte trayecto con la línea amarilla. Estas dos líneas van a darnos verdaderos quebraderos de cabeza durante toda nuestra estancia. La gente en el metro anda a toda velocidad, aquí no puedes parar a consultar el plano en medio de la multitud sin ser arrollado, debes apartarte. Y en las escaleras mecánicas es obligatorio situarse en fila de a uno y siempre bien pegado a la parte derecha, esta norma está escrita en muchas lugares del metro. Las escaleras mecánicas son interminables y aun así hay mucha gente que sube por las estándar para arañarle unos segundos al reloj, a mi personalmente no me compensa subir doscientas escaleras para ganar 20 segundos, pero aquí en el metro de Londres la vida circula a mil kilómetros por hora.




Nuestra estación es "Bayswater", de ahora en adelante nuestro punto de partida en cada unos de los días que estemos aquí.

Tras deambular durante veinte minutos por las calles del barrio de Paddington, al fin damos con nuestro hotel. Su exterior es el típico edificio victoriano tan común en Londres. Al entrar me quedo asombrado con mi oído ya que entiendo prácticamente todo lo que nos dice. Habla muy claro. Nuestra habitación es la 406. Subimos. El ascensor es diminuto y apenas caben dos personas con abrigo. Un metro escaso separa la puerta del ascensor de nuestra habitación. El suelo enmoquetado cruje bajo nuestros pasos. La habitación consta de una cama, una cómoda con un espejo, una silla, una mesilla, un armario empotrado y un baño, todo eso en unos 12 metros cuadrados.

Bajamos en busca de un sitio donde poder cenar. Paddington tiene prácticamente de todo: buena comunicación en cuanto a transporte, restaurantes de todo tipo, un starbucks, tiendas y parece un lugar tranquilo donde hospedarse. Entramos en Nando´s, un lugar donde el pollo tiene una pinta increíble. La camarera es María, una chica que identifica rápidamente nuestra nacionalidad. María llegó a Londres desde Cádiz hace un año por amor. Su chico no encontraba trabajo, ella dejó el suyo y se vinieron para aquí. Al poco tiempo lo dejaron, él volvió a España y ella se quedó aquí a empezar una nueva vida. "Echo de menos España y Cádiz, pero yo tengo aquí mi vida hecha y no quiero volver". María nos habla de los 600 euros que paga por una habitación diminuta y de todo el inglés que ha aprendido en un año: "Yo vine aquí sin saber ni papa de Inglés, pero a base de echarle cara y estar aquí en la barra me voy manejando". Tiene bastante fluidez y parece entender absolutamente todo lo que le dicen, yo me daría con un canto en los dientes por llegar a alcanzar algún día ese nivel ( vamos mejorando poco a poco). María es la primera historia que nos encontramos al llegar aquí. Londres está muy españolizada.

El pollo está cocinado a la brasa y está exquisito. Hay multitud de Nando´s repartidos por toda la ciudad. Es una buena opción y no es caro (partiendo de la base de que aquí es todo caro).

Esperamos a que la lluvia amaine un poco y salimos rumbo al hotel. Buena suerte, María¡¡ Llegamos empapados y buscamos el calor de un radiador que no funciona. Ponemos a cargar el arsenal de cámaras: cámara de fotos, cámara de vídeo de mano, cámara de acción ( SJ 4000 que estrenamos en este viaje), móviles.... y además llevamos una cámara Polaroid... Si, Maku y yo cada vez que viajamos parece que vamos a cubrir la Superbowl.

Ha sido un día muy largo. Necesitamos descansar y coger fuerzas para plantarle cara mañana a la ciudad. GOOD NIGHT ¡¡


1 comentario:

  1. A disfrutar!! A mi hermano le paso parecido a María...Tb lleva un año en Londres trabajando ya que en Zgz no salía nada...;)

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